Hepatitis C – Las consecuencias de la inacción

30 mayo 2007 | Artículos

En lugar de brindar atención para nuestra salud, el estado argentino levanta un muro de silencio entre la grave situación de la hepatitis C y la necesidad de urgentes soluciones. Esto sucede pese a que las autoridades sanitarias están interiorizadas de la seria problemática actual de esta enfermedad.

El Ministerio de Salud de la Nación continúa poniendo en riesgo la salud de la población, la salud de quienes ya estamos infectados, la de quienes hoy están en grupos en riesgo, o la de quienes por falta de información pueden contraer la enfermedad.

La falta de acción concreta e integral por parte del Ministerio agrava seriamente el problema causado por esta pandemia; hablamos del 2,01 % aproximado de la población argentina que padece la infección por HCV (hepatitis C). Estamos hablando de un virus para el cual aun no hay vacuna, una infección que generalmente no presenta síntomas, una peligrosísima falta de campañas de información y prevención, un altísimo número de personas que hoy no están infectadas pero que pertenecen a grupos en riesgo, tampoco existen campañas de detección para ellos.

El virus de la hepatitis C afecta seriamente a quienes viven con HIV, la coinfección HIV y hepatitis C se da hasta en un 40 % aproximado de los casos de personas HIV+, y un porcentaje más alto aun en grupos poblacionales específicos.

Cada uno de nosotros podríamos hacer algo para no infectarnos con el virus de la hepatitis C, informarnos en un Hospital o Centro de Salud o preguntándole a nuestro medico; así reemplazaríamos la falta de una vacuna contra la hepatitis C por la tan necesitada prevención. Sin duda, la información temprana es la mejor herramienta contra la hepatitis C.

Sin embargo existen muchas acciones contra la hepatitis C que sólo pueden ser realizadas por el estado y que, lamentablemente, hoy no realiza. El control de la sangre donada para transfusiones debería ser mucho más seguro de lo que es actualmente: métodos usados en todo el mundo como los de biología molecular deberían ser utilizados en todos los bancos de sangre. Campañas públicas de información, prevención y detección de grupos en riesgo. Capacitación de profesionales de la salud en el conocimiento de la enfermedad y métodos de esterilización adecuada para hepatitis C.

Los trabajadores de la salud en general son un eslabón importantísimo en la cadena de soluciones para controlar la hepatitis C; Brindar capacitación sobre hepatitis C y coinfección a los médicos de atención primaria es de primordial importancia, tanto para conseguir detecciones tempranas como para poder interactuar con el especialista en estas enfermedades. Cuando decimos especialistas, hablamos de profesionales médicos especializados en el estudio del hígado o patologías hepáticas. Sabemos que día tras día es inevitable una mayor detección del virus C dado el trabajo de médicos y ong´s, lo cual lleva a más necesidades de recursos y capacitación para poder dar respuesta a toda la problemática sanitaria que representa el virus de la hepatitis C.

La hepatitis C crónica está considerada una enfermedad bio-psico-social, y como tal necesita una atención multidisciplinaria que hoy existe en una mínima cantidad de centros de salud; lo cual dificulta la atención que necesita una persona con hepatitis C.

Los tratamientos pueden traer efectos secundarios, el trabajo en conjunto del hepatólogo con oftalmólogos, dermatólogos, cardiólogos, reumatólogos y más especialistas no es un lujo de los países llamados del primer mundo, es parte de la necesidad que tiene la atención de la hepatitis C, atención de la que muchas veces depende nuestra vida o nuestra calidad de salud futura.

Tampoco se puede enfrentar a la hepatitis C con escasez de reactivos necesarios para detección, control y tratamiento, o la falta de medicamentos específicos o con tratamientos interrumpidos; coordinar y regular una acción nacional para evitar es tarea de las autoridades de salud, un Programa Nacional de Hepatitis Virales solucionaría éstos y otros problemas.

La hepatitis C puede llevar a la fibrosis hepática, cirrosis, y en algunos casos al cáncer hepático y/o a la necesidad de un trasplante, pero esta progresión de la enfermedad podría evitarse en miles de personas dentro de un sistema de salud que actúe contra la hepatitis C; la prevención hace, que detectada a tiempo, la hepatitis C sea una enfermedad controlable e incluso curable.

Muchas personas de ong´s, asociaciones médicas, asistentes sociales y particulares, estamos luchando desde hace años para frenar la expansión de la hepatitis C, pero por la inacción gubernamental, nuestro esfuerzo no es suficiente. Propongo que cada uno de quienes lean este artículo y comprendan la gravedad de la situación, actúen desde su lugar en la sociedad para que esta realidad cambie; no hace falta que la enfermedad nos toque de cerca para actuar, esa lección ya la aprendimos; ¿la habrán aprendido también quienes deciden sobre programas y políticas de salud ?

Eduardo Pérez Pegué
Fundación HCV Sin Fronteras
hcvsinfronteras.org
[email protected]

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Que es la Hepatitis C?

La hepatitis C es causada por el virus HCV (por su sigla en ingles), causa inflamación hepática, suele ser asintomática, si no es detectada y tratada en forma temprana puede producir fibrosis, cirrosis, e incluso cáncer hepático (hepatocarcinoma)
El virus fue reconocido, recién en el año 1989, antes se denominaba hepatitis no A -no B, hasta que finalmente se la identificó como Hepatitis C y se estudió las características de este virus, que difiere de las otras formas de hepatitis.
Una de las principales características de la Hepatitis C es que en la mayoría de los casos no presenta síntomas visibles, hasta que no está en un período avanzado o bien en su etapa aguda, que muchas veces es confundido con un malestar hepático, dado que los síntomas de su etapa aguda suelen permanecer poco tiempo.
Por esta característica, se considera que en el mundo existen 200.000.000 de infectados y la mayoría no saben que lo están, generalmente su detección es casual (cuando se acude a donar sangre, por ejemplo) o cuando el médico realiza un completo chequeo físico.
La hepatitis C es una enfermedad peligrosa , dado que no presenta síntomas y el virus que se halla presente en la sangre , ataca y deteriora al hígado llegando en algunos casos al cabo de 20 0 30 años a producir cirrosis o cáncer hepático.
No existe en la actualidad una vacuna para la hepatitis C, pero si tratamientos que serán más efectivos atacando al virus, cuanto antes se detecte la infección.

Cuales son los grupos en riesgo ?

  • Personas que recibieron una transfusión de sangre o hemoderivados o un trasplante de órgano, principalmente si fue antes del año 1992.
  • Trabajadores de las áreas donde sea posible el contacto eventual o directo con sangre, como enfermeras, médicos, paramédicos, odontólogos, bioquí­micos, etc.
  • Personas que tuvieron atención medica en lugares que no estaban preparados para esterilizar, odontologí­a, podologí­a, etc.
  • Personas que tengan signos o sí­ntomas de la enfermedad (por ejemplo enzimas TGO y TGP por encima de lo normal)
  • Pacientes que hacen o hicieron hemodiálisis, hemofí­licos, consulte con su médico.
  • Personas con tatuajes o piercing.
  • Personas que se inyectaron o aspiraron drogas, aunque sea una sola vez en su vida.
  • Personas con múltiples parejas sexuales o comportamientos sexuales de riesgo.
  • Personas que viven con HIV
  • Quienes nunca efectuaron un control de su función hepática, aun habiendo tenido sí­ntomas menores.