Historias de pacientes: la experiencia de Lisbeth con la colangitis biliar primaria

24 septiembre 2026 | Argentina, Grupos de Autoayuda - Contacto, HepaRed, Historias de pacientes

Historias de Pacientes: Lisbeth cuenta su experiencia con la conlangitis biliar primaria

Las historias de pacientes también forman parte de la salud. En este espacio compartimos la experiencia de personas que viven con enfermedades hepáticas, sus miedos, aprendizajes, decisiones y los apoyos que encuentran en el camino. Lisbeth nos cuenta cómo fue recibir el diagnóstico de colangitis biliar primaria, atravesar el miedo inicial y encontrar acompañamiento para comenzar a transitar su enfermedad.

“Yo decidí vivir”: el camino de Lisbeth

A finales de 2024 me diagnosticaron colangitis biliar primaria (CBP). Todo comenzó con algo que, en ese momento, no sabía cómo explicar: una picazón muy intensa en todo el cuerpo, desesperante. No sabía qué me estaba pasando ni cuál podía ser la causa. Después de los estudios y las consultas médicas, llegó el diagnóstico.

Recibirlo fue el comienzo de un camino que no imaginaba. Mi primer paso fue consultar con una hepatóloga, pero aquella primera experiencia fue muy difícil para mí. La manera en que recibí la información me generó un miedo enorme.

Fue muy brusca, muy dura. Prácticamente me desahució y me habló de muerte. Eso me generó un pánico terrible, muchísimo miedo. No sabía qué hacer y, en ese momento, no tenía contención.

Encontrar acompañamiento

En medio de esa angustia llegué a la Fundación HCV Sin Fronteras. Allí encontré una contención que necesitaba y que fue fundamental para poder comenzar a transitar la enfermedad de otra manera.

“Fueron mis primeros angelitos en el camino”, recuerda Lisbeth al hablar de ese momento.

Además del acompañamiento, desde la Fundación le recomendaron a dos profesionales que terminarían siendo fundamentales: un médico hepatólogo el Dr. Ferando Cairo y una psicóloga Carolina Meijón con mucha experiencia en personas que viven con enfermedades del hígado

“Han sido mis dos grandes ángeles en este camino, mi soporte. Sin ellos me hubiese costado muchísimo, la verdad.”

El médico confirmó que la enfermedad estaba avanzada. Sin embargo, hubo una frase que Lisbeth nunca olvidó y que marcó una diferencia en su manera de afrontar lo que estaba viviendo: “Quédate tranquila, que esto lo vamos a afrontar juntos, yo no te voy a dejar sola.”

Para ella, escuchar esas palabras significó recuperar algo que había perdido después del primer diagnóstico: la tranquilidad de saber que no tenía que atravesar ese camino sola.

La psicóloga Carolina también se convirtió en un apoyo fundamental y continúa acompañándola durante este proceso.

“Ha sido fundamental en todo este proceso. A veces el apoyo, la ayuda, no viene de las personas que uno más cree que debería.”

Lisbeth reconoce que no siempre quienes nos rodean pueden comprender lo que significa vivir con una enfermedad. Cada persona atraviesa sus propios procesos y, muchas veces, la falta de comprensión no significa falta de cariño, sino simplemente no saber qué decir o cómo acompañar.

Por eso, para ella, buscar ayuda fue una decisión importante.

“Sí es importante buscar contención.”

Una decisión personal

A partir de ese momento, Lisbeth decidió concentrarse en aquello que sí podía hacer. Comenzó su tratamiento y asegura que lo ha cumplido como corresponde. También tomó decisiones importantes en su vida cotidiana.

Dejó un trabajo que, aunque era muy rentable económicamente, le generaba un nivel de estrés muy alto y no le permitía concentrarse en su bienestar. Cambió su alimentación, comenzó a hacer actividad física y, sobre todo, empezó a trabajar en su salud emocional.

“Yo decidí vivir.” Esa frase resume una parte central de su experiencia. Para Lisbeth, no se trató de negar la enfermedad ni de ignorar lo que estaba atravesando, sino de decidir dónde poner su energía.

“Yo decidí vivir y no enfocarme en la enfermedad. Yo decidí enfocarme en soluciones.”

El proceso no fue sencillo ni inmediato. Trabajar sobre la mente y las emociones fue, para ella, uno de los primeros apoyos para avanzar, recuperar la confianza y comprender que podía hacer algo para sentirse mejor.

Hoy cuenta que se encuentra en estadio 2, después de haber retrocedido en la evolución de la enfermedad. Se siente sana, enérgica, feliz y tranquila. Reconoce que llegar hasta aquí llevó tiempo, esfuerzo y muchos cambios.

“Lo he trabajado, ha sido arduo, no ha sido de un momento para otro, pero creo que puedo, estoy pudiendo.”

Y desde su propia experiencia, Lisbeth deja un mensaje para otras personas que quizás estén atravesando un momento de miedo, incertidumbre o soledad después de recibir un diagnóstico:

“Sé que tú también vas a poder.”