Médico condenado por contagio de hepatitis C en transfusión

29 agosto 2008 | Artículos

Argentina – Médico pampeano fue condenado ayer por la Cámara en lo Criminal 2 de Santa Rosa. Abel Alzueta, quien se encontraba a cargo del Banco de Sangre del Hospital Lucio Molas, fue sentenciado a dos años de prisión en suspenso (es decir, no irá a la cárcel) porque se lo encontró responsable por el contagio de hepatitis C a una mujer de 72 años. Además, un enfermero del banco de sangre, Omar Zalabardo, también admitió su responsabilidad y aceptó la "probation". Los camaristas inhabilitaron por cuatro años a Alzuleta para ejercer su especialidad medicinal y a otros cuatro años para ejercer el cargo de funcionario público.

Los camaristas lo responsabilizaron de los delitos de “propagación de enfermedades peligrosas y contagiosa culposa” y “violación de los deberes de funcionario público”, en concurso real con violación al artículo 188 inciso D de la Ley de Sangre 22990”.

El caso se produjo en 2005, durante una transfusión de sangre. E.E.M. sufrió un accidente en julio de ese año y se quebró la cadera. Por eso fue sometida una operación en un sanatorio privado. Poco antes sus familiares debieron buscar una unidad de glóbulos rojos en el banco de sangre del Hospital Lucio Molas de Santa Rosa.

La intervención salió bien y a los seis días la mujer ya estaba en su casa. Sin embargo, posteriormente se detectó que tenía hepatitis C. Y fue por la transfusión.

Las autoridades sanitarias de ese momento explicaron que el virus de la hepatitis no fue detectado por los análisis virales debido al llamado "período de ventana". Apuntaron así al período en el cual el donante tiene un virus, pero aun no desarrolló los anticuerpos que no son detectados en el análisis de sangre. Sin embargo, a partir de testimonios, los jueces determinaron que no existió ese "periodo de ventana".

Los jueces dijeron que Alzueta omitió “supervisar la selección del hemodonante, supervisar los estudios serológicos, entrevistar al donante con serología positiva confirmada, derivarlo para su estudio clínico y posterior tratamiento, supervisar el control de los reactivos y equipamiento que utiliza el banco de sangre, como así también la designación de las tareas que debían cumplir los profesionales a su cargo”.

La sangre infectada era de otro donante, J.M. Era el lote 17146. Se detectó que la sangre tenía el virus, pero Alzueta no lo llamó para hacerle la contraprueba. Recién reaccionaron en el baco cuando enviaron una unidad de plasma al laboratorio de Hemoderivados de Córdoba. Desde ese laboratorio advirtieron que la sangre estaba contaminada. Pero ya era tarde: había sido transfundida.

Según los camaristas, el ex funcionario violó el artículo 88 inciso C de la Ley Nacional de Sangre: “no entrevistó al donante J. M., ni informó que su análisis había arrojado serología positiva para el virus de Hepatitis C, no derivándolo para su estudio clínico”.

CNA La Pampa – 28 agosto de 2008 – Nota completa

Esta noticia en Cadena aero, en Clarín, en Hepatitis 2000, en El Diario