Sr. Defensor del Pueblo de la Nación
Dr. Eduardo Mondino
Desde hace años nos referimos a la Defensoría del Pueblo buscando apoyo para la difícil situación que vivimos las personas afectadas por hepatitis C (HCV), dado que nuestra sede no está en Capital Federal nos hemos comunicado vía e-mail o telefónicamente en varias oportunidades, la Defensoría también recurrió a nosotros en búsqueda de información sobre HCV y coinfección, nuestros pedidos y reclamos en la mayoría de los casos han tenido algún tipo de respuesta por e-mail, correo postal o telefónicamente por parte de ustedes, pero no hemos encontrado soluciones concretas ni definitivas a los problemas planteados y esto continúa causando daños a una comunidad estimada en cifras aproximadas al 2% de la población de Argentina.
Somos una amplio sector de la población que tiene necesidades urgentes y que confió en la acción de la Defensoría, confió en soluciones inmediatas para problemas vitales y no encontró estas soluciones, no podemos encontrar el resultado del apoyo de la defensoría, continúan los llamados a nuestra Fundación pidiendo tratamientos o medicación, llamados por parte de particulares o por parte de Hospitales Públicos, para evitar esta situación es que nos habíamos comunicado con la Defensoría a su cargo.
Los inconvenientes de los que hablo son muy conocidos por la defensoría, falta de medicación o discontinuidad de la misma, falta de reactivos para la detección de la hepatitis c, control de carga viral y estudio de genotipos ( estudios claves para acceder al tratamiento y ni siquiera están incluidos en el PMO ), falta de profesionales capacitados en muchas zonas del país, falta de atención multidisciplinar que permita una adecuada atención medica y falta de un Plan Nacional de Hepatitis Virales que la defensoría misma «recomendó» al Ministerio de Salud de la Nación y sería la única solución a nuestros problemas que ponen en peligro nuestra calidad de vida, o directamente nuestra vida.
Por existir un Programa de Sida las personas coinfectadas luego de muchos reclamos lograron parte de la atención que necesitan, pero quienes solo sufren de hepatitis C estamos desamparados.
Dr. Mondino, se esta produciendo mucho daño a quienes tienen que pasar por suspender un tratamiento, por demorar su comienzo, empeora la calidad de vida de quienes necesitamos atención medica, permite al virus ser más resistente a los tratamientos, causa dolor, sufrimiento y posiblemente daños mayores y en algunos casos con riesgos para la vida.
Sabemos que la Defensoría conociendo la situación que exponemos, recomendó al Ministerio de Salud de la Nación en septiembre de 2005 varios puntos que encaminarían una solución a los problemas de las personas con HCV, pero las recomendaciones no bastaron para que el Ministerio de Salud accione en consecuencia, los problemas siguen sin resolverse.
En respuesta a nuestro último reclamos presentado a la Defensoría (noviembre de 2006) quedaron en enviarnos un material que no era la respuesta a lo que solicitábamos y de todas maneras ese material no llegó a nuestras manos, en la contestación a ese ultimo pedido de ayuda nos explican que la situación va en camino de mejorar y se refieren según entendemos a informes que la Defensoría recibe del mismo Ministerio de Salud de la Nación referidos a la situación de personas coinfectadas HIV-HCV, nuevamente quienes tenemos solo hepatitis C quedamos excluidos.
Como afectado por HCV hoy no veo que la Defensoría del Pueblo de la Nación esté dando las respuestas necesarias y las acciones necesarias para resolver un tema de salud de esta magnitud, un tema vital para muchos, espero Doctor Mondino que pueda dar una respuesta clara e inmediata a nuestros reclamos para recuperar en su totalidad un derecho tan básico como el derecho a la salud, no queremos que la falta de acciones adecuadas continúe afectando la salud de tantos argentinos.
Nuevamente pedimos su ayuda, esperamos esta vez encontrarla.
Atentamente
Eduardo Pérez Pegué
Director ejecutivo HCV Sin Fronteras Latinoamérica
*Hemos enviado este mismo texto por correo postal